del diario de Berr

Cuantos más afectos tienes, más personas que dependen de ti porque las quieres, o simplemente porque las conoces, más se multiplica el dolor. Sufrir uno mismo no es nada, nunca emitiría yo una queja a propósito de mi, porque todo sufrimiento personal, por el momento, es una victoria que lograr sobre mi misma. Pero qué angustia por los demás, por los allegados y por los otros.

Diario de Hélène Berr, 2008.

literatura digital

En Qué leer nº148 me entero de una diferencia:

Literatura digitalizada: se habla de soportes (pda, ordenador, ebook, móvil, etc .
Literatura digital: se refiere a contenidos (integrar en el texto imágenes, sonidos, vídeos, etc).

A mi me parece que todo esto es imparable. Los que están sufriendo con esto, a mi entender, son los editores, los únicos intermediarios (prescindibles) entre los dos elementos clave: escritor y lector.

El Kindle de Amazon ya ha desembarcado en España (200 € aprox), pero sólo para libros en inglés. Me entero de que existe el vook que integra imágenes y texto.

Un amigo me dije el otro día que el más caro, el de Sony, unos 600 €, tiene una pantalla que se lee de pena. El más barato, que se compró en una gran superficie por unos 180 € se ve en cambio de maravilla. Y se consiguió 4.000 libros digitalizados.

Pieza de verano

Pieza de verano. En algún rincón perdido de mi memoria estaba este título desde hace años. Al verlo en la biblioteca pública lo saqué. Pestiño monumental. Estilo indirecto libre mezclado con monólogos y recuerdos. No hay diálogos directos. El narrador hace preguntas (¿a?) y las responde él mismo (creo). Al cabo de treinta páginas aún no sé quien es quien ni cómo se relacionan, ni quien habla. Todo es fogonazos.

He leído textos más difíciles que este y que me han gustado. Me desanimo y lo termino por derribo, sin llegar a enterarme en ningún momento de qué me están contando. Aunque desde la página 30 ya puse poco de mi parte. ¡Estos alemanes!

Ellroy, una explicación

Estas complejas narraciones de la cara menos presentable de Los Ángeles aportan la historia social más auténtica sobre la ciudad en las décadas de los cuarenta y de los cincuenta, una época en que «hombres blancos malos hacían cosas malas en nombre de la autoridad». Los relatos de Ellroy son densos como una cárcel superpoblada, pero su estilo sincopado es engañoso: estallidos secos, entrecortados, staccatos, con frecuentes aliteraciones. Sin embargo, no son descargas inarticuladas. Cada frase rotunda lleva a la siguiente y hace avanzar la trama de forma ordenada. Los protagonistas son hombres profundamente heridos de ambos lados de la ley, cubiertos de cicatrices y corrompidos por lo que han visto.
[Fuente: prólogo del editor americano de Ola de crímenes, de James Ellroy]

Henry James

Hay escritores para leer (Dumas, Galdós) y escritores para admirar (Joyce, V. Woolf). Muy pocos tienen las dos virtualidades (Faulkner, García Márquez). Para mi Henry James está en el segundo grupo. Sólo interesa a los escritores y a los profesores de universidad.

Quizás mi problema era que sólo le había leído hasta ahora Otra vuelta de tuerca. Pero no. Me presta un amigo Los papeles de Aspern, incluído en un volumen de Planeta que recoge varias novelas breves de James sobre escritores y/o la escritura. Un académico obsesionado por un escritor fallecido llega a Venecia para hacerse con unas cartas que custodia la destinataria, hoy anciana. Consigue alojarse en su casa sin revelarle su verdadero propósito e intenta ganar la confianza de la sobrina, ya también una mujer madura. ¿Hasta donde está dispuesto a llegar para hacerse con esos papeles? Esa es la historia.

El desarrollo es lento y con poco contenido y el desenlace de poco interés. El estilo y el ritmo a mi se me hace muy pesado. No es XIX ni XX. No me hago a su paso. Lo termino apresuradamente con ganas de coger otra cosa y casi convencido de que difícilmente volveré a cruzarme con Henry James. Casi una despedida.

primera novela de Lorrie Moore

De todos los libros que se mencionan en Qué leer nº148, me apunto estos:

Al pie de la escalera, Moore, Seix Barral
Jo Nesbo, Némesis, RBA

La previa muerte del lugarteniente Aloof, Pombo, Anagrama
Minuto de silencio, Lenz, Maeva
Retrato de un hombre inmaduro, Landero, Tusquets

Más noticias:

Manfredi se ha atrevido a escribir un libro sobre la muerte de César. Digo atrevido pensando en las mil veces que ya se ha contado esto. Yo voy a pasar, tengo muy frescos los relatos difícilmente superables de McCullough.

Mankell. El hombre iquieto. "El adiós de Wallander". Muchos lo van a sentir. Un amigo se ha conseguido todos los capítulos de la serie que ha hecho la TV sueca. Le echaremos un vistazo.

Ya está la peli sobre "La carretera" (MacCarthy). Viggo Mortensen.

Berr

¿Habrá muchas personas que hayan sido conscientes a los 22 años de que podían perder de golpe todas las posibilidades que sentían en ellas —y no experimento la menor timidez al decir que yo dentro de mí las noto inmensas, que las considero como un don que he recibido, y no como una propiedad—, de que podrían arrebatarles todo y no rebelarse?

Hélène Berr es una joven y bella parisina que estudia literatura en la Sorbona, sensible e inteligente, de una familia acomodada. LLevaba una vida feliz y llena de proyectos, de amigos, de libros, de música, hasta que llegaron los nazis. Era judía.

Dos años antes de su asesinato empezó a escribir un diario, que ha sido hecho público por su familia el año pasado.

Es un libro que vale la pena leer. El niño del pijama a rayas es una ficción barata y sensiblera, El diario de Ana Frank se te cae de las manos. El libro de Berr es verdad y está muy bien escrito. Es una mujer en plenitud de percepción, que entiende lo que pasa, sensible e inteligente y que se expresa muy bien.

El tono inicial es alegre y de un interés moderado (su vida familiar, excursiones campestres, su noviete). La cosa se va endureciendo y el texto se hace cada vez más reflexivo, con menos hechos externos, y más sombrío. En todo momento queda clara la calidad humana de esta joven.

La situación se vuelve asfixiante ("Vivimos hora tras hora, no semana tras semana"). No cabe hacer planes. "Anoto los hechos, apresuradamente, para no olvidarlos. Por que no hay que olvidar". Detenciones masivas, deportaciones, suicidios, vejaciones. También actos de solidaridad y comprensión, sacrificios y generosidad. Pronto pierde hasta el consuelo de los libros.

palíndromo latino

Sator Arepo tenet opera rotas

(El sembrador Arepo guía con destreza las ruedas). Tiene la particularidad de que puede escribirse como un cuadrado que se puede leer tanto horizontal como verticalmente:

S A T O R
A R E P O
T E N E T
O P E R A
R O T A S

Julia Leigh

He leído este breve e intenso libro por casualidad y me ha gustado mucho. Parece que su primer libro fue bastante sonado entre la crítica. El libro es desasosegante y misterioso, se sugiere mucho más de lo que se cuenta y te mantiene permanentemente en tensión, esperando qué va a suceder. No es un libro de acción.

Una mujer abandona a su marido en Australia y vuelve a Francia, al castillo familiar, con sus dos hijos. Su hermano acaba de perder a su primera hija en el parto. Poco más. Todo intensamente contado. Merece la pena, e intentaré buscar su primer libro, El cazador.

A veces aciertas descubriendo un autor del que no tenías ni idea.

mostrenco, ca.

Acabo de aprender qué significa realmente.

(Alterac. de mestenco).

1. adj. coloq. Dicho de una persona: Que no tiene casa ni hogar, ni señor o amo conocido.
2. adj. coloq. Ignorante o tardo en discurrir o aprender.
3. adj. coloq. Dicho de una persona: Muy gorda y pesada.

bienes mostrencos.

1. m. pl. Der. bienes inmuebles vacantes o sin dueño conocido que por ley pertenecen al Estado.

megapalíndromo

El palíndromo más grande del mundo, con 22.132 palabras

También en esa página pueden descargar un documento PDF con los 18.073 palíndromos escritos por el autor (Víctor Carbajo) en los últimos 18 años y todos los que ha podido encontrar de otros 279 autores. Son 42.424 palíndromos en total. Última actualización: 23 de Abril de 2008.

Un trabajo impresionante sin duda.

el ojo, de Nabokov

Sólo un fanático de Nabokov puede disfrutar con El ojo una de sus primeras narraciones cortas. Desde luego se lee con gusto, como todo lo suyo (la elegancia, el detalle, los apuntes psicológicos originales, el juego,...) pero la historia no tiene pies ni cabeza, ni principio ni final ni atractivo. Rara, confusa y ni siquiera inquietante.

Lean La verdadera vida de Sebastian Nigth, o Habla, memoria, o La defensa, u Opiniones contundentes. O muchos de sus relatos. No la floja y desagradable Lolita ni la turbia Ada o el ardor.