Fuera de lugar, y II.

Algunos detalles más sobre el libro de Víctor Moreno.

En los dos primeros capítulos, los que más me han gustado, su habla de la vocación de escritor y de qué papel juegan la felicidad, la inteligencia, la paciencia o la presión social. La vida literaria, corregir, el gusto por la palabra, las influencias.

Luego viene dos capítulos demoledores sobre escritores y críticos, con nombre, apellidos y multitud de citas. Se llevan la palma Javier Marías, Muñoz Molina y Juan Manuel de Prada, pero la nómina de defenestrados es interminable. Muy certero su análisis de la vaciedad adjetival de tantas reseñas cuando señalan que un libro es único, importante, personal, auténtico, profundo, sabio, literario, íntimo, conmovedor, enorme o independiente. Y también es útil y esclarecedor el capítulo de conceptos muy manidos pero no siempre bien utilizados: verosimilitud, intertextualidad o renovación literaria.

Si me da tiempo, otro día les copiaré algunas citas.

Lichtenberg

Georg Christophe Lichtenberg fue un científico alemán del S. XVIII, bajito y jorobado, uno de los 17 hijos de un pastor protestante. Empezó a llevar unos cuadernos desde los 23 años en los que iba anotando todo tipo de ideas, inspiraciones, juegos de palabras, comentarios de lecturas y autores, aforismos y chistecillos. Pasó los últimos años de su vida con fuertes depresiones, murió a los 58 años y, tras su muerte, sus amigos recopilaron y editaron sus cuadernos.

Nietzsche decía que es de los pocos libros alemanes que merecen ser leídos una y otra vez y es también admirado por muchos otros escritores.

Edhasa publicó en España en 1990 una selección de sus ideas tituladas Aforismos, aunque no se trata exactamente de tales. (Hay otras recopilaciones en Valdemar y en Cátedra).

A mi me ha decepcionado y no he encontrado gran cosa que me interese. Es el típico especimen de racionalista ilustrado, escéptico, humorista, sarcástico, rendido a la diosa razón. La inteligencia, la observación y Voltaire lo son todo. Muerte al sentimentalismo y a la religión. Se ríe de Goethe y de tantos tópicos sobre la superioridad alemana.

He anotado con todo algunas frases, sobre todo referidas a la lectura. Ya les copiaré algunas.

mejores segun los culturales

Mientras me da tiempo de comentar esto un poco, les dejo la lista de los libros del 2009 que los culturales han destacado. De entrada, no he leído casi ninguno. ¡Cómo puedo estar tan despistado!

Babelia elige el libro del año.

El cultural: Ficción (puntuaciones).

Victor Moreno disparando

Hace unos años leí con gusto De brumas y de veras, un repaso crítico de la crítica literaria en España y una visión descarada y realista del mundillo literario. Me hizo bastante gracia y creo que intenté desde entonces evitar las solemnidades, oscuridades y amigüismos que hacen inútiles tantas reseñas. A mi me abrió bastante los ojos y es un libro que recomendé mucho. Y presté. Y perdí.

Ahora leo lo último de Víctor Moreno, Fuera de lugar (Lo que hay que leer de críticos y escritores). Está en la misma línea pero este me ha gustado menos. Me sigue pareciendo oportuno, como la otra vez, que se escriban y publiquen cosas así, que alguien tenga la valentía para decir lo que muchos piensan, pero me ha molestado el tono global de ensañamiento y despelleje. No creo que haga demagogia, aunque, como todo el mundo, tiene sus propias ideas y éstas influyen (cómo no) en sus juicios y dianas.

Está claro que lee bastante y habla de primera mano. Cita textualmente todo lo que quiere contradecir y parece que está al tanto de cuanto se publica en todos los suplementos culturales del país. En general estoy bastante de acuerdo con casi todo lo que dice, pero aún así esta lectura me ha resultado un poco agotadora.

Quizás, además de por el tono, porque hace tiempo que sigo con poco entusiasmo la literatura española y ya casi no leo reseñas de libros, ni las guardo, como hacía antes. No porque no siga creyendo en la necesidad de la intermediación entre mercado y lector. Es un hecho que hay gente que lee más y lee mejor, y es bueno que te avisen y ayuden a seleccionar, pero no tengo muy claro que esta función la cumplan los culturales. Más bien gente de la que te fíes y que diga realmente lo que piensa, con claridad y brevedad.

ab absurdo

Locuciones latinas

A divinis
‘Lejos de lo divino’.
Ej: Al sacerdote lo inhabilitaron para ejercer su ministerio: le impusieron la suspensión canónica a divinis.

Ab æterno
Desde siempre, desde mucho tiempo atrás.
Ej: Dios existe ab æterno, según la Biblia.

Ab absurdo
Desde lo absurdo o por lo absurdo.
Suele ser un recurso sofístico el tratar de refutar algo llevándole por exageraciones a un aspecto absurdo.
Ej: En Matemáticas, demostración por reductio ab absurdum.

Claridad

Creo en una cierta lucidez, en una transparencia. Puede que sea imposible transmitir con simplicidad una idea extremadamente compleja, pero al menos podemos mostrar con claridad los pasos –a, b, c...– que quizá nos lleven a explicarla, en vez de cubrirlo todo con un vago manto de sombras y misterio. La vaguedad no produce nada. Hace unos veinte años tuve una conversación asombrosa con Edmond Jabès, un filósofo francés muy amigo. Hablábamos de la subversión. Y él dijo: “Todo escritor pretende subvertir. Subvertir las maneras de pensar y las actitudes convencionales, sacudir a la gente para que vea el mundo de otro modo. Si alguien quiere ser un poeta de vanguardia y arrojar palabras contra la página, creyendo que así combate contra el imperialismo del lenguaje, perfecto. Pero a nadie le va a importar un bledo. Lo único verdaderamente subversivo y perturbador es la claridad. Pensemos en Kafka. No hay frases más claras y transparentes que las de Kafka. Y al mismo tiempo nadie más perturbador”. Me parece una idea muy fuerte. La claridad es algo así como una generosidad de espíritu. Es reconocer que el escritor y el lector son seres humanos que están compartiendo una experiencia. No se escribe por las palabras en sí: se escribe para decir algo sobre el mundo."

Paul Auster
(Entrevista en el año 2002)

Tirar la casa por la ventana

Tirar la casa por la ventana

Se dice que alguien tira la casa por la ventana cuando de repente comienza a efectuar gastos superiores a los que acostumbraba. Tan contundente expresión nace da la costumbre que existía en el siglo pasado de tirar literalmente por la ventana los enseres del hogar cuando a alguien le tocaba la Lotería Nacional en España. Ésta nació (en España) bajo el reinado de Carlos III, quien la instauró por Orden de 30 de septiembre de 1763. Las primeras oficinas abrieron sus puertas al público en una casa de la plazuela de San Idelfonso, en Madrid. La estructura actual en décimos y sorteos periódicos fue instaurada en 1812 por las Cortes de Cádiz.

Mostrar la acción

La acción en el cuento quiere decir mostrar cómo son los personajes a partir de lo que hacen. Podríamos enunciar que un personaje es violento, pero la fuerza narrativa será mayor si lo vemos aventando objetos por la casa, gritándole a su mujer o participando en una riña por un incidente vial.

[Fuente: Guillermo Samperio, “Cómo se escribe un cuento", 2008. Selección y orden propios]

Verbo y acción


La sustancia del cuento es el verbo, pues los verbos implican acción y el cuento es un sistema de acciones de principio a fin. Así, podemos decir que la sustancia humana (venganza o celos) debe representarse con un hecho narrado; el hecho narrado se despliega en un sistema de acciones con base en los verbos, lo cual lleva a mostrar la sustancia humana, que a su vez es el hecho narrado, que es un sistema de acciones, y así circularmente hasta el infinito.

[Fuente: Guillermo Samperio, “Cómo se escribe un cuento", 2008. Selección y orden propios]

Echarle a uno el muerto

Echarle a uno el muerto

La expresión echar el muerto y sus variantes echar el muerto a casa, a puerta ajena o al vecino, se utilizan comúnmente para imputar a un tercero la culpa de lo que no ha hecho. Al parecer, el origen de la expresión se remonta a la Edad Media. Según las leyendas medievales, cuando dentro del término de un pueblo aparecía el cadáver de una persona muerta de forma violenta y no se llegaba a esclarecer quién había cometido el asesinato, los habitantes de dicho municipio estaban obligados a pagar una multa. Para evitar saldar la sanción, que se conoce como homicisium, los vecinos aguzaban el ingenio hasta límites insospechados. Uno de los recursos más utilizados era no airear el hallazgo, meter el cadáver o cadáveres en sacos y, en la oscuridad de la noche, arrojarlos en el término de otro pueblo próximo. Echar el muerto a otro pueblo vecino equivalía, pues, a cargarle con la responsabilidad de un crimen y con la multa correspondiente, salvo que se entregara o se capturara al asesino.

Némesis, de Nesbo

Hoy en España uno de cada dos libros de éxito es una intriga policiaca, más o menos negra. De esos, uno de cada dos está escrito por un autor nórdico. Los escandinavos aportan calidad literaria y reflexión sin descuidar el misterio. El noruego Nesbo (1959) está entre los mejores. Ha sido deportista, broker y cantante y ha escrito ocho novelas protagonizadas por el policía Harry Hole. En España se han publicado la tercera (Petirrojo) y la cuarta (Némesis).

Nesbo toma bastante de la novela negra norteamericana y muchos elementos suenan a vistos: detective altamente competente y adicto al trabajo, para él más una vocación que un empleo; intuitivo, testarudo; ambiguo y con un no siempre controlado lado oscuro, más bien violento y de métodos poco ortodoxos (es decir, tiene problemas con sus jefes); de lengua rápida y vida personal desordenada (sentimentalmente inestable, problemas de alcohol; corazón partido e hígado destrozado). Estas novelas se convierten en interesantes cuando, uno, las tramas están bien hechas (ambiciosas, coherentes, complejas, imprevisibles) y, dos, la historia trasciende la investigación y resolución de un crimen y aspira a reflejar y explicar vida en directo, de una sociedad y de unos personajes. Todo esto hay en Némesis, una novela impecable técnicamente y altamente emocionante.

La trama es difícil de resumir. Basta decir que arranca de un atraco con asesinato incluido, de la aparición de una mujer muerta en su apartamento con una fotografía dentro del zapato y del caso aún no resuelto de una mujer policía asesinada, antigua compañera de Hole. Némesis es la diosa de la venganza y aquí hay gitanos que quieren cobrar afrentas con sangre, mujeres despechadas que quieren saldar cuentas, policías que quieren poner orden en el caos y hermanos enamorados de la misma mujer. Una historia de pasiones donde nadie mata por dinero. La revancha como catarsis y motor de la sociedad, el equilibrio entre culpa y expiación. Y también personas dispuestas a perdonar.

Némesis es una historia excelente que no necesita de los típicos reclamos del género (acción trepidante y cadáveres a mansalva, sexo y violencia explícitos, lenguaje barriobajero) y se centra en los personajes (el inquietante Raskol y su imperio criminal, la ayudante de Hole en la investigación o el psicólogo que ayuda a la policía) y en los motivos por los que actúan (muy interesantes las citas de Sun Tzu y su Arte de la guerra y oportunas las reflexiones filosóficas y las citas de mitología). Como ocurre en todos estos autores escandinavos, quedan bien reflejadas todas las carencias de una sociedad tan avanzada socialmente como aquella. Oslo es la reina del claroscuro, rica materialmente y bellísima en su naturaleza, pero con muchos solitarios desgraciados y demasiada violencia. El grito de Eduard Munch.

Crítico, prudencia

El crítico debe describir, no prescribir.
Eugène Ionesco

No estoy de acuerdo. Si el crítico tiene buena formación literaria, buen oído y buen gusto, al menos debe saber qué funciona y por qué. Y no hay duda de que muchos escritores no lo saben, y por eso quizás se lanzan sin respeto a la página. A lo mejor muchos críticos saben tanto y tienen tanto respeto a la literatura que eso les atenaza y nunca producen nada propio.